jueves, 22 de junio de 2017

Una gran amiga se fue

Miladys Moro junto a su hermano Jesucito en Francia


Una gran amiga se ha ido. Y lo peor, se ha ido sin despedirse, sin abrazarme ,sin un beso.
Ella quiso mantenerlo todo en silencio como el apóstol. Ella estuvo conmigo en buenos y malos momentos. Ella quería ser libre y huyó hacia la FELICIDAD que sólo se alcanza cuando te sacudes el polvo de la tristeza. Ése firme deseo suyo de convertirse en la enésima potencia de la emigración ya dio sus frutos.

Por eso ayer cuando su hermano Jesús Moro me mostró las fotos de una Miladys sonriente, no pude más que llorar también no sólo por la distancia que ahora nos va a separar por los siglos de los siglos, sino también porque la vi feliz. Y así sin un reproche, sin la sensación de haber sido defraudado, me despedí de ella a través de unas frías líneas en Facebook. 
Miladys Moro está en Francia, finalmente sus sueños se han convertido en realidad. Ahora sólo me queda recordar todos los buenos momentos que pasamos juntos. Su apoyo en cada uno de mis proyectos políticos fue vital.
Mily, así le decíamos todos. Mily dime dónde esconderme cuándo la traición traspase mi escudo, dónde iré cada tarde para pedir un consejo o reír en medio de la oscuridad. Dónde encontrar polvo convertido en esmeralda, dónde molestar si todas las puertas se han cerrado ?
Mily, te extraño.


Miladys Moro en el Tercer Debate de la Sociedad Civil


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