sábado, 22 de abril de 2017

La tarde más triste de Santiago


Ayer viernes 21 de abril fui testigo de una de las tardes más tristes que se puedan recordad en Santiago de Cuba. Era algo más que una influencia del clima o del escuchar una canción de Etta James.
Nada que ver con la melancolía de muchos y sí con el mal de todos. Porque si no sabes hacia dónde ir, o caminando sientes que ya lo has dado todo, ni siquiera aún en esas circunstancias te pondrías a hacer una comparación al ver ese cielo, ese andar de la gente y esos árboles que querían llorar.
Fue una tarde triste. No recuerdo otra igual. Sólo la cámara de mi celular estaba atenta a ese derrumbe vestido de gris.
Nadie en las playas, turistas que parecían huir de los hoteles, niños que parecían haber perdido a sus padres después de un sueño feliz. No encuentro otra forma para establecer paralelos porque mi realidad era la de casi todos. Si alguien hacía el amor en ese instante, si una pareja celebraba su libertad, si un perro callejero encontraba a su dueño después de 6 meses, no estaría escribiendo yo estas líneas.
Ayer en Santiago de Cuba todo lo bueno palidecía y de nada servía intentar esconderse en el Internet porque las noticias me llevaban a una Venezuela vestida de rojo, a un líder que parecía muy firme pero que está incumpliendo sus promesas, o simplemente una guerra dispuesta a romper su silencio.
Ayer todo era inútil y hasta refugiarse en el hogar podía resultar peligroso. Por eso escogí perderme entre la lluvia y el dolor. Me burlé de las prescripciones médicas y seguí el camino que otro dibujó para mí.
Hoy amaneció y aunque el sol quiere reconciliarse con la ciudad, solo tengo deseos de escribir estas notas, las más sinceras toda mi vida.

2 comentarios:

  1. Es 21 de abril estaba yo en Santiago y la verdad que recuerdo el cielo gris pero no acabo de entender a que te refieres...

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  2. Muy triste Hermano pero esos son los momentos que se Viven en estos días sin fin ni gloria.

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