sábado, 11 de febrero de 2017

Engaño y Traición: La Verdadera Historia de los Presos Políticos de la UNPACU


Según José Daniel Ferrer García, la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) “tiene cerca de 200 activistas con multas arbitrarias”. Y no pongo en duda su afirmación porque la Institución que yo presido, el CEEDPA, ha estado monitoreando la situación de los Derechos Humanos en Cuba desde el 2014 y en el pasado Informe Anual tratamos el tema de las multas y las consecuencias de su impago. En aquel momento definimos lo que era una multa arbitraria y los diferentes supuestos, cuándo un opositor debía pagarlas y cuándo no.
Pero no pienso hablar sobre eso hoy. Prefiero referirme a un tema muy desconocido por mis lectores, la historia oscura de las multas, el drama de engaño y traición que salpica a un líder. Aquí les dejo los detalles:
José Daniel Ferrer siempre se negó a que su activistas pagaran las multas porque según él eran arbitrarias y no debía cederse al chantaje de la Policía Política. Y así fueron levados a prisión varios de los activistas de la UNPACU. En aquel momento, como ahora, Ferrer necesitaba presos, para resultar creíble ante el exilio y en consecuencia recibir más financiamiento para satisfacer su ambiciones personales.
Muchos líderes de la oposición han cuestionado el énfasis que ha puesto Ferrer en sus “presos políticos”. Cuando habla de ellos pareciera como si estuviésemos frente a un spot para vender ciertos productos. Y es que justamente de eso se trata: de la venta de productos, todo es un mercadeo cruel cimentado sobre el sufrimiento de familias enteras.
Y aunque ciertamente quien encarcela es el régimen de Rául Castro, debemos mirar las circunstancias que rodean el hecho.
Primero, José Daniel Ferrer tiene suficiente dinero como para pagar 2 veces las multas de todos sus activistas y hasta las multas que le han impuesto a toda la oposición cubana durante los últimos 3 años. Ya sabemos que el líder de la UNPACU utiliza el dinero de la causa para la compra de inmuebles y los antojos de familiares y amigos.
Segundo, no todas las multas han sido arbitrarias como él dice. En algunos casos se ha tratado de delitos o infracciones que en cualquier sistema legal reciben un castigo. Hay activistas que han llegado a agredir físicamente a periodistas y vecinos. Recordemos el caso del delincuente Carlos Mediaceja, multado por los delitos de Lesiones y Amenazas.
Tercero, un buen líder, no lanza ni promueve ni incita  a sus activistas o hermanos de lucha a que vayan a prisión sino que por el contrario trata por todos los medios de salvarlos del dolor y el cautiverio. Y Ferrer no es de los líderes que van en la vanguardia, siempre ha preferido estar en la tranquila y segura retaguardia. Cuántas veces ha liderado él una protesta, una marcha, un acto cualquiera en las calles de nuestra ciudad?
Sin menospreciar el valor de la prisión política, sé que todos mis lectores estarán de acuerdo conmigo en que un defensor de los derechos humanos es mucho más últil en la calle, protestando o simplemente llevando el mensaje necesario que le permita sumar a más personas a la lucha. Pensar de otra manera para sumar presos a la lucha se llama traición.
Pero ahora viene lo peor:
En estos días, la otra UNPACU, esa que no es tan dura, me refiero a la cúpula, decidió contribuir al crecimiento del PIB cubano, pagando multas por un valor de $30.000 pesos con dinero del contribuyente americano. Sí, no se asombren mis lectores. Esto pasa por el oportunismo de algunos y porque en la UNPACU no todos son iguales. La cárcel que  es buena par unos es mala para otros.
Por ejemplo, Jorge Cervantes García, pagó 3 multas.
Omar Domínguez Girón, pagó 1 multa.
Rubén Alvardo Reyes, pagó 2 multas.
Maidolis Uribe Perdomo, quien agredió con arma blanca a un vecino, le fue modificada la sanción de 3 años de privación de libertad por una multa de 800 cuotas que pagará en los próximos días.
Y el caso más llamativo y ofensivo es el de Lisandra Robert, la responsable de los presos políticos de la UNPACU, la mujer que supuestamente debía ayudarlos predicando con el ejemplo, pues esta mujer acaba de pagar una “multa arbitraria” sólo para poder viajar a Perú el próximo 20 de febrero, invitada por el Insituto Político para la Libertad (IPL).
Lisandra Robert debía quedarse en Cuba y correr la misma suerte de sus hermanos en prisión. Lisandra debió negarse a pagar la multa que le fuera impuesta, pero de asumir esa posición no podría entonces viajar a Perú, donde más que recibir un curso o participar en conferencias que luego no aplicará en Cuba, podría comprar pacotillas que luego vendería a sus vecinos.
Mientras  Geordanis Muñoz Guerrero, Adael Muñoz Guerrero, Gilberto Hernández Lao, Alexeis Serrano Ávila, Anibal Riviaux Figueredo y otros sirven de pasto para la fortuna de un ser mezquino y ambicioso; gente como Ernesto Oliva, Carlos Amel Oliva y Lisandra Robert disfrutan de la libertad que posibilita viajar, conocer nuevos lugares y lanzar un comercial en favor de “la libertad de sus hermanos”.


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