martes, 7 de febrero de 2017

AYÚDAME

Ellos son uno de los tesoros más valiosos que tenemos en este mundo y fueron tenidos en cuenta por Dios hasta en el Arca de Noe. Esta vez nos toca a nosotros salvarlos de la muerte que les acecha en cada calle de Santiago de Cuba.
En otras latitudes los animales son venerados, cuidados y mimados por las Instituciones Oficiales. Sin embargo no es ésa la realidad que tenemos en Cuba. Los perros son maltratados físicamente en nuestras ciudades. No existe ninguna Institución que los acoja, que les alimente o cure sus enfermedades. Ni siquiera campañas de esterilización para impedir su reproducción en las calles.
Pero la situación se ha agravado durante los últimos meses especialmente en la provincia de Santiago de Cuba. En lugares como el Parque de Ferreiro y la céntrica calle Enramadas usted puede verlos desesperados por encontrar algún alimento o malheridos después que un chofer insensible les atropella en la vía pública. Y entonces pienso que bien pudiera ser nuestra mascota perdida, ésa por la cual derramamos tantas lágrimas un día.
Llevo ya casi 20 días llevándole comida a una perra que parió 8 cachorros en un Parque. Ella está enferma de la piel, pero sigue amamantando a los suyos. Este cuadro retrata muy bien a una ciudad cuyos pobladores han perdido el sentido de la humanidad, de la solidaridad.
La gente pasa y esconde su mirada para negar la existencia de seres que reclaman nuestra atención y cariño. Ellos necesitan de nuestra ayuda y esa ayuda les debe llegar AHORA.
No hay más tiempo que perder. Debemos exigir a las autoridades que terminen con el triste espectáculo que satura nuestras calles. La solución no es sacrificarlos a las 72 horas. La solución  que pondría fin al sufrimiento de tantos perros en nuestra ciudad pasa por la creación de un organismo que les de albergue para luego entregarlos en adopción.
Justo cuando escribía este blog una amiga me decía: "Ernesto pero qué se puede esperar de un país donde no se ocupan ni de las personas. Tú crees que un perro les interese". Yo creo que debemos luchar y exigir porque nuestras ciudades no reflejen tanto sufrimiento y desidia gubernamental.
Entrevisté a Rafael Suárez Acosta quien es el Responsable del Centro de Observación Canina en Santiago de Cuba. Por él pude saber que en la provincia sólo hay 2 carros que se dedican a recoger a los animales abandonados, fundamentalmente aquellos que tienen alguna enfermedad de la piel o que están mutilados.
Según el funcionario la Dirección Municipal de Higiene y Epidemiología realiza varias acciones, entre ellas el sacrificio de animales enfermos y la entrega en adopción. Todo esto como parte de una estrategia que evita la propagación de epidemias en la ciudad. El Centro de Observación también aplica un decreto que contempla multas que oscilan entre los $50.00 MN y los $150.00 MN a los dueños que abandonan sus animales.
Pero estas acciones gubernamentales tienen muchas limitaciones, una de ellas es que sólo observan a los perros que pueden propagar enfermedades pero no esterilizan para evitar la reproducción indiscriminada. Según Suárez Acosta “en una ocasión a raíz de una queja formulada por una familia del Reparto Vista Alegre se intentó crear un Centro de Acogida para cuidar d elos animales, vacunarlos y alimentarles hasta que alguien los adoptara, llegamos incluso a establecer mencanismos de trabajo con la Brigada Canina del MININT pero todo aquello se quedó en el aire por falta de financiamiento, nunca llegó a aprobarse un presupuesto”.
Sin embargo en la Habana, un Proyecto similar sí que ha contado con el apoyo del gobierno provincial de ese territorio, gracias en buena medida al apoyo recibido por el historiador Eusebio Leal Spengler.
En este post sólo mostraré las mejores fotos del abandono. No quiero enlutar el alma de mis lectores, sólo encontrar una mirada sensible hacia aquellas criaturas que no pueden expresar más que el dolor en su mirada.
Para todas aquellas personas que deseen colaborar o simplemente aportar sus ideas les dejo mi correo electrónico: loynaciano@yahoo.es

Que Dios les continúe bendiciendo

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