viernes, 19 de agosto de 2016

Madonna en Cuba



Ya no es la chica material, tampoco la exitosa cantante que llegaba rápidamente al No.1 del Hot 100 de la Revista Billboard.
Hace casi 20 años que Madonna no es un suceso en la música y si llega aún a la Televisión es gracias a los escándalos con uno de sus hijos y la disputa por su custodia.
Agotada la historia con su hijo Rocco Ritchie tenía que crearse otra historia y no podía ser otra que la visita a Cuba. Y es que cuando usted tiene bajos los números, cuando ninguna canción impacta en las listas de éxitos y ni un sólo director de cine se anima a proponerle un proyecto serio, no hay mejor opción que dar un paseo a la Isla Cárcel, al exótico lugar donde 2 turistas disfrutan del sol y a sólo 20 metros de distancia hay policías que golpean salvajemente a opositores pacíficos.
Visto desde ese punto de vista Madonna no podía hacer mejor elección. Disfrutaría en una de las mejores paladares de la Habana; inaccesibles para cualquier ciudadano de a pie. Bailaría en un trencito y sería escoltada por las calles donde solo brillan la miseria y los derrumbes.
La “Reyna del Pop” repartiría caramelos a los menesterosos, sonreiría a cualquiera que le dijera “Madonna I loveyou”. Pero hasta ahí, nada de mezclarse demasiado y mucho cuidado con el sol de Cuba, por eso iba con un amplio sombrero y una manta blanca que le cubría todos los brazos.
Ya nuestra Reyna tiene 58 años y aunque el rostro no delata mucho su vejez, existe un espejo en su cuerpo que desvela todo su caminar y excesos: sus manos. Ahí podemos ver exactamente el desgaste de quien un día nos animara a soñar y bailar con temas como “Take a bow”, “Like a prayer” y “Music”.

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