miércoles, 1 de junio de 2016

#TodosMarchamos y las Damas de Blanco: ¿el principio del fin?



Después de la visita de Barack Obama a Cuba la represión contra el movimiento opositor ha aumentado considerablemente. Si antes se le permitía a las Damas de Blanco llegar hasta la Iglesia Santa Rita y realizar sus caminatas cada domingo, ahora el operativo policial del régimen no las deja salir de sus viviendas.
En Miramar se respira la paz de los sepulcros, y es que a cientos de kilómetros los gritos y empujones no tienen la misma fuerza ni trascienden en los grandes medios que tímidamente reportaban las detenciones.
La estrategia ha sido bien definida por el alto mando militar: ahogar el clamor de cientos de mujeres que a lo largo de todo el país exigen libertad para todos los presos políticos. Esta vez la Policía Política cuenta con el mejor de los aliados: el silencio cómplice de una parte de la oposición cubana que mira hacia otro lado cuando golpean a decenas de activistas.
Y es que hay muchas formas de darle la mano al régimen aún desde una tribuna "disidente": escribir pequeñas notas formales cada domingo, no asistir a las marchas, realizar actividades paralelas para imposibilitar que activistas apoyen a la campaña #TodosMarchamos, o simplemente excusarse con el argumento de que existen diferencia de ideas en torno a un tema político.
Algunos líderes dicen que luchan por la unidad de toda la oposición, pero a qué unidad se refieren y qué están haciendo ellos en favor de la multiplicidad de acciones que deriven por ejemplo en la liberación de Todos los presos políticos. El intento más serio salió del Foro por los Derechos y Libertades que llegó incluso a presentar un Proyecto de Ley de Amnistía.
Hace sólo unos 4 meses usted veía a más de 60 Damas de Blanco y activistas hombres de otras organizaciones marchando por un mismo objetivo. Hoy no llegan ni a 5 los que hacen presencia en la 5ta Avenida. La represión ha jugado su papel y nosotros el nuestro, con el silencio y un teléfono sonando insistentemente para cumplir con nuestra agenda personal.
Y usted puede tener diferencias con Berta Soler o Antonio Rodiles, ése es su derecho y es parte de la democracia. Pero siempre hay que pensar en aquellos que no pueden seguir esperando: el cubano de a pie que sigue padeciendo de todo tipo de carencias o el preso que agoniza en una mazmorra soñando con la libertad que no llega.
Yo sé que algunos están comentando ahora mismo que decenas de mujeres renunciaron a las Damas de Blanco en la provincia de Holguín, otros continúan con la historia de la compra de una casa en Lawton. Pero si usted se toma sólo unas horas para investigar o acompañar a quienes  luchan contra la corriente, verá en La Soler una mujer que lucha por mantener viva una organización, que la ha dotado de una sede digna y que como un buen político - (y digo político porque ella sabe usar muy bien los pantalones) - mantiene su liderazgo y lo hace con una democracia que es la de ella, un poco imperfecta pero respaldada por la mayoría.
Es bueno saber que cuando hay gente solamente interesada en dictar unas conferencias en el extranjero, que en Cuba muy pocos ven; existen mujeres que viajan a otras naciones pero no ven la hora de llegar a su tierra para salir cada domingo a contagiarnos con su valentía.
Yo sé que casi todos las respetan, pero ahora se necesita mucho más que una mirada complaciente o una muestra de simpatía. Se requiere de apoyo real.
Que ésa sea la prioridad de todos.



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