domingo, 19 de junio de 2016

Elecciones en España y el destino final de Venezuela



Se acercan las elecciones en España y ahora viene a mi mente el último debate entre los candidatos. Obviamente hubo dos ganadores y dos perdedores. Albert Rivera y Mariano Rajoy despuntaron, mientras que Pedro Sánchez y el comunista Pablo Iglesias quedaron atrapados en el discurso generador de odios.
Como dijo Albert Rivera en la Cámara de Diputados: "El 75 % de esta Cámara va a dar un abrazo y va a  apoyar a los demócratas venezolanos... y eso es un mensaje al mundo, España no puede permanecer mirando hacia otro lado, ni en Guinea, ni en Irán, ni en Arabia Saudita ni en Venezuela".
Este joven político que se ha ganado la admiración de millones de españoles por su visión del cambio verdadero ha puesto sobre la mesa una vez más el tema de los Derechos Humanos para recordarnos que no se puede dejar solo a un pueblo frente al dictador que le reprime.
Los pueblos que luchan por su libertad necesitan de una mano amiga, de Instituciones que le presten todo tipo de asistencia y apoyo moral.
El mensaje de Albert Rivera va también para los gobiernos de América Latina, especialmente a los de México, Brasil y Argentina, países que han tenido una posición ambigua en el tema de la situación de los Derechos Humanos en Venezuela. Dentro de sólo unos días la OEA debe decidir si se aplica o no la Carta Democrática al régimen de Nicolás Maduro. No es hora para los tibios e indecisos, es el momento de decidir si se está con los demócratas o si se respalda a un dictador sangriento.
Lo que debe primar es la justicia y la defensa de los valores demócraticos. Y hasta países parásitos del caribe que hyoy dan la espalda al pueblo venezolano deberían pensarlo dos veces antes de dar su voto en el Consejo Permanente de la OEA, porque los días de Maduro ya están contados, saldrá por las buenas o bajo la presión popular. Y si el voto es cómplice y la salida violenta que no le quepa la menor duda a esos parásitos de Centro América, que no tendrán la más mínima consideración ni ayuda de los que asuman el poder en Venezuela.
No se puede canjear un casi improbable cargo en la Secretaría General de la ONU por la suerte de millones de venezolanos que hoy no tienen ni comida ni medicinas.
El falso argumento de la soberanía nacional y la no injerencia no puede servir a quienes pisotean el Parlamento y bloquean cualquier iniciativa popular como el Referendo Revocatorio.
No hay límites ni fonteras para defender los Derechos Humanos de todo un pueblo. Y ciertamente el desenlace de procesos electorales de países como Argentina, Brasil y España pueden influir en la suerte de aquellos que luchan por la libertad.
España ha sido siempre la mejor aliada de los demócratas venezonalos y en un futuro gobierno de Rajoy o Albert Rivera continuará la misma política de estar del lado de los que sufren.
La pregunta ahora es que indicará Peña Nieto, Temmer y Mauricio Macri a sus cancilleres?
Traicionan la libertad o apoyan la Democracia?

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