jueves, 28 de abril de 2016

El Diario de Ernesto Vera (26 de abril del 2016)


Acabo de levantarme, son las 7:00 a.m. y ya estoy en los 36.
Decidí no hacer fiestas, pero los dulces, el recuerdo y la buena comida siguen en pie.
He llegado milagrosamente a los 36 años de edad así que lo primero que hago es darle gracias a Dios por haberme dado una vida llena de milagros.  
En mi vida no han habido drogas ni alcohol, pero todo lo demás ha estado incluido, casi todo lo demás. Porque vivir al máximo ha sido un principio con el cual sí he cumplido cabalmente.
Despierto con la necesidad de pasarme este cumpleaños 36 con aquella gente que ha estado más cerca de mí en los últimos años. Así que los escogidos han sido mi madre y José Armando, uno de mis mejores amigos.
Pero lo primero es ir al cementerio a ver a mi padre. Hace tiempo que no lo hago y sería injusto dejar pasar este día sin acompañarle en su descanso.
Mi padre falleció en el año 2007 y es éste uno de los capítulos más amargos de mi vida. A pesar de sus adicciones, era un hombre extraordinario, noble, demasiado noble. Mi padre fue uno de los hombres más inteligentes que he conocido. Su verbo era de acero, con él podía hacer todo lo que quería, con él pudo abrir  puertas y ayudar a tanta gente!
No importa si la gente me cree o no, la verdad es que lo quise y admiré. Por eso estoy aquí frente a su tumba. Necesito hablar con él, contarle  mis hazañas y de las buenas nuevas, porque él también necesita escuchar. Y yo necesito hablarle como en aquellas tardes cuando la enfermedad y la intolerancia religiosa no hacían mella en nuestra relación.

Mi padre fue el padre también de sus hermanos que quedaron a la deriva cuando murió la abuela Dulce. Ellos están fuera de Cuba, pero sé que no lo olvidan porque saben que la deuda del amor no se puede pagar nunca.
He salido del cementerio con mucha fuerza y sin lágrimas. Ahora sólo me queda disfrutar en su nombre y hacer que este 26 de abril brille, porque cada oportunidad es un momento único para crecer y revelar nuestras pasiones. 
Mediodía y estamos en la piscina del Hotel Villa San Juan. Tranquilidad y un agua limpia, no necesito más que eso. Hoy he querido ser también del agua.
Los mensajes de felicitaciones no han cesado, aún anmtes de despertar ya el teléfono estaba sonando, lo mismo ocurrió en mi cuenta de Facebook que directamente a mi móvil. Gente de la cual no sabía hacía mucho tiempo. Wifii en el Hotel, eso fue una buena noticia porque puedo compartir ahora mismo en mi cuenta de Instagram. 
Son las 4:00 p.m. y ya nos vamos. Al llegar veo un kake de chocolate que me ha dejado un amigo.
A las 8:00  estamos en la Pizzería “Seducenter” una de las mejores de Santiago de Cuba. Eso me habían dicho hasta que probé la mía, los bordes un poco quemados. Al final resulta que lo mejor fue el entrante, un coctel de langosta. Esa sí parece ser la especialidad de la casa.

Salimos a casi a las 10:00 p.m., sólo me resta ver los videos de mis artistas favoritos y estudiar porque dentro de 2 días tengo el examen oral de Inglés.




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