lunes, 18 de enero de 2016

Fuerte Terremoto en Santiago de Cuba






Este domingo fuertes temblores de tierra sacudieron mi ciudad. Se espera que las próximas horas traigan réplicas. Hay gente que ahora le pide a Dios Misericordia! Yo no necesito de sacudidas para dar gracias a mi Salvador por cada día que vivo!
Puedo asegurarles que nada ha podido perturbar mi sueño en las últimas 48 horas. Duermo tranquilamente y pongo toda mi fe en Cristo Jesús: el mismo que me sacó de las tinieblas y que me sirve de apoyo cada vez que mi torpeza me lleva a flaquear.
Y es que todo buen cristiano debe temer solamente a la ira de Dios. Él sigue cada uno de nuestros pasos y conoce nuestros pensamientos. Mucha gente en Santiago de Cuba anda durmiendo en los parques: terrible escena que nos regalan aquellos que en su inmensa mayoría padecen la sordez del que se niega a aceptar el Evangelio.
La mayoría de los santiagueros adoran falsos Dioses, están muy ocupados en la hechicería y en vicios de todo tipo. Esta gente no comprende que es hora de aceptar a Jesucristo como su Salvador, no acaban de entender que sólo él es fuente de vida eterna.
Miro las escenas en el Parque Ferreiro y no puedo evitar la sonrisa: veo a gente que acata las órdenes de quien les explota, gente que baja su cabeza y sólo piensa en emigrar para darle más oxígeno a su verdugo, gente que no es capaz de ser solidaria con su vecino y sin embargo se van a otras tierras para entregar su sabiduría o curar enfermos.
Reír y contemplar sin asombro como los santiagueros son incapaces de hallar el escape que los lleve a la libertad.
Dicen que ya van 405 temblores en menos de 72 horas, 19 de ellos perceptibles. Dicen que es necesario abandonar las casas e ir a lugares más seguros.
Yo permanezco incólume, no voy a salir corriendo, nadie escuchará un grito despavorido. En silencio, con la oración como arma y el amor como testigo, estaré donde la gente más me necesite. No seré nunca el héroe pero tiendo mi mano a aquel que necesite de una verdad, aunque esa verdad sea el látigo con que alguien castigue mi pecho.
Estaré aquí, sin llorar, porque soy buen cristiano y Dios está conmigo. He sobrevivido a muchas tormentas y no será en ésta donde sucumba. Debo seguir velando por cosas que para mí son sagradas: el amuleto que alguien me dio un día.
El gobierno dice que no ha habido daños humanos ni materiales, pero mi lista ya va por dos fallecidos y de los daños materiales ni hablar: estamos a punto de igualar a la Habana, la capital de las ruinas.
Mucha gente me ha llamado en las últimas horas, interesados por mi salud y la de mi familia. Les agradezco a todos. Estaré atento para ver como la ira de Dios sigue descargándose sobre un pueblo que ama la esclavitud.

3 comentarios:

  1. Tremendo comemierda que eres.
    Un periodista frustrado eso es lo q eres métete a tu Jesús por el culo, tanta muela para querer hablar de Jesús ni un carajo...
    Esto de los terremotos es algo serio, Jesús es un mito

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  2. UUyy tu si estas mal, vas por muy mal camino!

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  3. Ernestico, ya no sabes que carajo hablar. El asunto de los eventos sismicos y la creencia popular es serio y no debes meterte con ellos y dedicate a algo útil.

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