martes, 17 de noviembre de 2015

El peor asesinato del 2015 sigue sin resolverse (Un homenaje a mi amigo Marcel)




A Marcel Rodríguez Zayas


"You and me
We used to be together
Everyday together always
I really feel
That I´m losing my best friend
I can´t believe
This could be the end.."

Era el más divertido de mis amigos. Compartíamos el amor por la música. Él vivía solo en un apartamento en el Vedado, justo en Calle Requena entre Carlos III y Lugareña. Los dos queríamos vivir en un país mejor, lejos de las carencias y las restricciones. Solía visitarlo al menos una vez por semana y lo llamaba con frecuencia sobre todo cuando quería  grabar nuevos films que solo él tenía con la calidad que yo demandaba.
Estuve junto a él en su último cumpleaños. Me quedé trabajando en su computadora cuando ya se acostó a eso de las 1:00 a.m. Le regalé esa noche lo que más le gustaba. Recuerdo que ese día no repare en la hora, me olvidé que alguien esperaba por mí. Y todo eso porque me sabía en compañía de un verdadero amigo, alguien con quien compartía todos mis secretos, mis éxitos y frustraciones, mis gustos por la música y la moda.
Su madre murió cuando él era todavía un adolescente. A partir de ese momento el comenzó a vivir una vida loca. Nada podía detenerlo cuando se trataba del placer, ni siquiera las obligaciones que le imponían el negocio que tenía. Pero él seguía siendo el mejor de los amigos, y por encima de todo seguía siendo el mismo, sin vacilar, sin mirar ni preocuparse por lo que decían los demás.
Él vivía locamente como si su vida fuera a terminar al día siguiente, como si quedara poco tiempo, como si las horas fueran su mayor enemigo.
Marcel Rodríguez Zayas tenía 29 años, quería vivir en Alemania y estuvo a punto de realizar su sueño. Había obtenido ya la visa y faltaban solo dos meses para su partida.
Lo visite por última vez el 1ro de enero. Ese día hablamos del retroceso que se percibía en la música cubana y de cómo el mal gusto se ha apoderado de la gente joven. Nunca abordamos, de manera directa los temas políticos, pero ese día fuimos un poco más allá y ante una pregunta mía del porqué el estado de cosas me respondió: “es el sistema”.
Ese día nos despedimos, prometí volver al día siguiente pero me fue imposible a causa de un fuerte estado gripal. Recuerdo que era viernes y esa noche no podía dormir, tenía un fuerte dolor de cabeza y la premonición de que algo malo estaba por ocurrir.
Llame con insistencia a Marcel pero no respondía al teléfono. Era lunes y el silencio seguía siendo la respuesta. El miércoles ya no pude aguantarme y fui hasta su casa. Fue cuando su primo me contó la verdad de golpe: Marcel había sido asesinado en su propia casa el lunes 4 de enero del 2015 a las 7:30 p.m.
Los vecinos al sentir los reiterados pedidos de auxilio llamaron inmediatamente a la Policía, pero esta llego pasadas las dos horas.  El  asesino fue visto por más de 10 vecinos quienes trataron de darle alcance pero todo fue en vano.
Pero cómo murió mi amigo? Recibió 12 puñaladas,  y antes de morir fue torturado salvajemente: las heridas recibidas en sus pies y cara dan fe de ello.
Este crimen nunca fue llevado a la Televisión. Y no puede verse como un caso aislado: ha sido uno más de tantos que ocurren en todo el país contra miembros de la comunidad LGBTI. A casi un año del suceso la Policía no ha hallado al culpable de tan horrendo crimen.
Las cenizas de Marcel se encuentran ya en Alemania. Su pareja se las llevó para de alguna forma cumplir con los deseos de aquel que por encima de gustos y desenfrenos quería ser libre. Y de alguna forma hoy lo es. Eres libre cuando reposas, cuando estas ajeno al dolor, a esa extraña sensación de hastío.
No pude escribir antes, sólo unos twits en honor a mi amigo. Así que hoy cuando las palabras sobran después de un nuevo post y cuando sólo queda esperar las miradas llenas de curiosidad de los que me siguen recuerdo la última canción que escuchamos juntos “Don’t Speak”

....Don´t speak,
oh I know what you´re thinking
And I don´t need your reasons
I know you´re good...

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