martes, 28 de julio de 2015

¿Cambios en Cuba?



Sigo en ella, quizás porque no me queda más remedio, quizás porque existen proyectos que dependen de toda mi entrega.
Aquí estoy en la Habana, dando cada día lo mejor de mí. No sólo he realizado entrevistas a los principales actores de la sociedad civil: Ángel Moya, Antonio RodilesFélix Navarro Berta SolerRoberto de Jesús Guerra  e Ignacio González, entre otros; sino que me encuentro monitoreando las principales violaciones a los Derechos Humanos de la comunidad LGBT.
Se habla de cambios, de que el régimen se ha vuelto más tolerante pero las estadísticas muestran todo lo contrario.
Basta ver el Informe de la Agencia Hablemos Press y se dará usted cuenta de que los arrestos contra disidentes van en aumento a la vez que hay menos libertad religiosa. La semana pasada sólo en el Vedado se contabilizaron 130 arrestos arbitrarios contra gay y lesbianas solamente en el Vedado.
Y sobre éste y otros temas hablaba yo con uno de mis mejores amigos en la Habana Lázaro Ramón Armenteros. Hablábamos en Copelia de cómo no existen Proyectos dentro de la Sociedad Civil que atiendan estos graves problemas, justo ahora cuando la comunidad internacional tiende la mano a nuestro verdugo, sólo nos queda una salida: las protestas públicas de alto perfil y el trabajo en las comunidades.




Mi amigo Lázaro y yo tenemos visiones muy similares en cuanto al tema de las relaciones Cuba - EEUU y de cómo cada vez se menciona menos todo aquello que tiene que ver con los Derechos Humanos.
Lázaro Armenteros es una de esas personas que está librando una lucha sin descanso con el Departamento de Refugiados Políticos que inexplicablemente concede Visas a gente que no las conocen ni en su barrio mientras niega a  muchos perseguidos políticos la oportunidad de escapar de la opresión.
Y mientras tomábamos helado de chocolate yo le preguntaba Qué ha cambiado? Él me respondió: Nada, y la misma respuesta me dió una señora de unos 70 años aproximadamente (que estaba sentada en neustra misma mesa) quien sentenció: "podrán izar banderas que todo seguirá en manos de los dueños de Cuba".
En Santiago de Cuba todo sigue según el guión trazado por el régimen: la oposición muy apagada salvo raras excepciones, y un exceso de pintura en las fachadas para celebrar el 500 Aniversario de la ciudad sumisa por excelencia y violenta por convicción.
Santiago de Cuba sigue sumida en la pobreza y en una escases de agua que tiene  muy molesta a la ciudadanía, pero a pesar de toda las carencias la gente sale, fingen divertirse al son de unos carnavales que no son ni la sombra de aquellos que se realizaban 30 años atrás.
Hace algunos días le preguntaba a un santiaguero vía telefónica que con qué dinero la gente iba a esas fiestas populares y él no me supo responder. Y la respuesta es muy sencilla: algunos van gracias a las “remesas” que sus familiares le envían desde el exterior, otros con el dinero que han estafado o robado durante todo el año.
La oposición si quiere revertir en algo el desastre de la política de Barack Obama tendrá que ir a todos los barrios y llevar no sólo el mensaje de la libertad sino el de la prosperidad que sólo líderes comprometidos con el cambio podrán devolver al pueblo cubano.

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