domingo, 22 de marzo de 2015

Todos por nuestra quimera





Por el Msc. Luis Alberto Castellanos Peña.
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En el momento en que redacto estas ideas el tema de los Derechos Humanos en Cuba continúa siendo objeto de controversia y debateactual, así mismo lo demuestra el hecho de que existan y sean denunciadas de manera sistemática constantes violaciones de estos derechos contra los ciudadanos cubanos pertenecientesa la oposición o no.
Una sencilla revisión de nuestra historia post 1959 nos muestra que el movimiento opositor cubano, se gestó desde sus anales como la principal vía de procurar e impulsar la adopción de reformas democráticas en Cuba y comouna certera alternativa política a nuestra patria en la lucha por el rescate de los derechos humanos, la prosperidad social y económica dentro de un marco democrático,  pluralista, equitativo y por supuesto desde una plataforma ética y respetuosa.
Sin embargo desde hace algunos añosla oposición es más conocida por susdivisiones internas. Notable difusión han alcanzado la crisis dentro del movimiento de las Damas de Blanco y más recientemente desde mediados del año 2014 han sido diversos  los medios que han hecho eco de las diferencias,aún latentes entre las Damas de Blanco y las recientemente constituidas Ciudadanas por la Democracia (CxD)encontrándose las mismas afiliadas a laya muy debilitada Unión Patriótica de Cuba, (UNPACU).
Las (CxD)con diversas dificultades, pero con gran agilidad lograron agrupar a un pequeño grupo de mujeres en su mayoría procedentes de las Damas de Blanco. Para la comunidad internacionalse hace evidente que nuestra lucha se encuentra desprovista de una posición respetuosa y de un consenso político dentro del movimiento opositor cubano. Bajo estas circunstancias pudiera resultar trivial cualquier esfuerzo para nuestros sueños de libertad cada día más dilatado y ahora con una complicada, criticada y controvertida relación entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos de Norteamérica, dando lugar a dos posturas contrapuestas en relación a la defensa o no del establecimiento de relaciones diplomáticas y los presuntos resultados de la misma.
Si bien es cierto que en sentido general el resultado obtenido de la política norteamericana con relación a Cuba lo que propició fue un brutal aislamiento hacia la Isla y un fracaso como bien reconociera el presidente Obama, quienes han sufrido en carne propia los efectos y consecuencias de enfrentarse a la dictadura y todos aquellos que apuestan por la libertad de todos los cubanos, consideramos absurdo y poco objetivo que una mesa de diálogo sea edificante mientras se mantenga al margen y no sean tenidas en cuenta prioridades impostergables relacionadascon discriminaciones que tienen lugar hoy en Cuba por razones u opiniones  políticas y tendentes a establecer límites y condiciones absurdas al disfrute pleno de los derechos de primera generación ( derechos civiles y políticos).
Si existe una verdadera madurez e identificación con nuestros propósitos de lucha resulta imposible respaldar diálogos que no procuren el restablecimiento de un verdadero Estado de Derecho, amén del oxígeno debe recibir la dictadura con el levantamiento del Embargo Económico.
Considero que razones como las antes expuestas deberían ser las áreas en que se convoquen nuestros debates políticos, debemos concentrarnos más que nunca en este proceso sin precedente en la actualidad. Y expreso todo esto porque he observado con detenimiento y preocupación que algunas de las noticias publicadas recientemente en los medios muestran un abierto debategeneradoen los propios grupos de la oposición interna. Nunca podré estar de acuerdo, ni espero nada en lo absoluto de aquellos que arremeten también y con total vulgaridad para con los identificados con la oposición interna y externa del régimen de los Castros, por supuesto siempre resultará más sencillo insultar y faltar a la ética que convencer con argumentos irrefutables.
Nuestro movimiento opositor debe de estar desbordado de un ideal unificador y no divisor, defiendo la diversidad y por supuesto la unidad en la diversidad sin complejos, sin otros compromisos que no sea la libertad de nuestra patria, pues nuestro común denominador es la democratización de nuestra isla,  considero que se debe aprovechar al máximo nuestros puntos y aspectos coincidentes, las necesarias diferencias que podamos tener podrán resolverse de manera democrática una vez alcanzado nuestro propósito común, no tiene sentido dejarnos entretener y caer como infantes en los propósitos de la policía política a estas alturas ya deberíamos gozar de esta madurez política.
Todos somos importantes y necesarios en nuestro propósito común, ya basta con las presiones e intenciones desestabilizadoras, falacias y ofensas de la dictadura, no más.

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