martes, 13 de enero de 2015

Se murió Fidel!


Se murió Fidel! Lo dicen todos pero no es noticia, porque su muerte ocurrió hace muchos años. Creo que fue por el 2006 cuando cedió sus poderes al hermano.
Fidel Castro Ruz pensó que tenía a la muerte bajo su manto, pero es impredecible apostar en juegos del otro mundo, más impredecible que cuando arrojo una piedra a la publicidad.
Fidel Castro murió. Me lo dijo hasta la vecina que en el Vedado participó en catos de repudio en 1980.
Fidel Castro murió. Ya no sale en la Televisión, ya no recibe en vivo a nadie. Sólo el rebelde drogadicto recibe sus cartas, sólo la Televisión cubana y Telesur repiten los embustes del régimen que quikeren, a toda costa, salvaguardar la imagen del guerrero invencible.
Se murió Fidel, lo dicen hasta los niños en cada una de las Escuelas. Se murió Fidel y hay hasta quien jura haber visto los ensayos en el Cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. Allí está su tumba, lo esperan hace tiempo, y al fin recibirán su cadaver lleno de gloria y dolor.
Es el dolor de millones que han padecido el hambre, el destierro, la muerte en vida, la muerte de los sueños.
La pregunta que debemos hacernos todos ahora es si la muerte del anciano traerá por sí sola la prosperidad. Qué significa la muerte de un muerto en vida si los que le sobreviven quedan inermes esperando otro dictado.
No esperar, no descansar en el engaño debe ser la consigna. Salir a las calles, salir a luchar por nuestra libertad. Dejar de llorar porque un diplomático no nos reciba. Dejar de quejarnos en vano. Dejarmos de soñar con una cumbre donde brindarán dictadores y complices.
Dejar morir el miedo, aprisionarlo con nuestras manos cansadas de tanto esperar.
De tanto esperar...

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