jueves, 11 de septiembre de 2014

Claves para entender el conflicto entre las Damas de Blanco y la UNPACU


Todo el mundo está muy pendiente de lo que ocurre con las Damas de Blanco, un movimiento que es símbolo de la lucha contra el régimen castrista: algunos apuntan a contarle sus días, otros echan la culpa a la Seguridad del Estado. Lo cierto es que sobre este tema tan complejo muy pocos pueden dar una opinión imparcial y mucho menos dar las claves del conflicto.

Ya vi el Programa de Maria Elvira donde se produce una fuerte discusión entre Luis Enrique Ferrer (Representante de la UNPACU en el Exterior) y Maria Elena Alpízar (Damas de Blanco). En el programa también intervino Rafael Alejandro Hernández, quien se encuentra en estos momentos en Colombia, pendiente de recibir asilo político y esta fue la parte más pobre del programa, ya que evidentemente este joven no sabe nada de infiltración y menos de las Damas de Blanco. No sé quién lo invitó al programa, pero es evidente que jamás tuvo que ver con los planes de la Seguridad del Estado para debilitar a las Damas de Blanco o a la UNPACU. Rafael Alejandro no aportó ningún elemento en el debate, y su intervención fue muy pobre. Mostró mucha inseguridad.
Punto aparte es Denia Fernández del Rey, quien sigue apareciendo como la manzana de la discordia, pero que hasta ahora, sigue apareciendo como la víctima en todo esto, y no le ha sido muy difícil asumir el rol, es que quienes le acusan no han sabido demostrar con pruebas irrefutables su culpabilidad.
 No creo que la Seguridad del Estado tenga que ver con nada de esto. La culpabilidad recae en aquellos que ponen sus intereses personales por sobre los de la patria, aquellos que quieren fortalecer su autoridad imponiéndola. Se dicen demócratas pero toman decisiones a espaldas de la mayoría, quieren aparecer como anunciadores de la paz pero lo hacen con la trompetilla de la guerra, acusan a otros sin pruebas, quieren hacernos creer que ellos son los que poseen la verdad, que ésa es su verdad y que nosotros no tenemos derecho a discutirla.
Y esto es lo más grave de todo: que personas que se dicen luchadores por la democracia en Cuba anden por ahí usando sus influencias para cerrarte las puertas en otros lugares, para fulminarte por el simple hecho de que tú eres de los que llevan la verdad y la luz como una cruz.
No está en juego la permanencia de 60 o más mujeres en un nuevo Movimiento sino la credibilidad de algunos líderes de la oposición cubana, nos estamos jugando la credibilidad, esa confianza inestimable que el mundo debe tener en nuestra lucha. No creo en eso de que un solo hombre pueda manipular a 60 mujeres valerosas y hacerlas renunciar. Conozco personalmente a José Daniel Ferrer García, usted puede mirarlo a los ojos y conocerle de inmediato. Él es transparte, no tiene dobleces. Ferrer es astuto, pero de los buenos. Berta Soler es una mujer que sabe usar la diplomacia, es cortés, te atiende siempre que la llamas, es muy valiente, pero indudablemente le falta visión política y necesita crecer en más de un aspecto.
El mayor reto será para Belkis Cantillo y éste no consiste en crecer vertiginosamente sino en lograr solucionar con maestría los problemas que de seguro se le vendrán encima con sus seguidoras deberá primeramente crear unos Estatutos que sean una especie de chaleco antibalas y fomentar la disciplina y el respeto en su nueva organización. Pero para lograr ese respeto y unidad debe ser entonces ella la más capacitada, una mujer que se caracterice no sólo por su valentía sino por su amplio manejo de diversos temas que van desde lo cultural hasta lo político. Si se quiere ser un líder entonces no debe cojear en aspectos medulares del conocimiento. 
Nadie tiene derecho a imponer su criterio a espaldas de la mayoría. Nadie puede condenar a otro sin tener pruebas irrefutables de su culpabilidad. Las verdades al aire, las mentiras al piso, los improvisados FUERA!

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