martes, 19 de agosto de 2014

El último encierro




Habana, sábado 2 de agosto del 2014, me encuentro en la casa de un amigo, son las 11:00 p.m. De repente alguien que toca fuertemente a la puerta, grita, luego empieza a dar patadas, frenéticamente.
Llamo a la Policía, estoy seguro de que esto es obra dela Seguridad del Estado. El 106 responde. Acuden a los 10 minutos al lugar, y como si todo estuviese preparado: el agresor dice: “ahí adentro está el opositor Ernesto Antonio Vera”.
Sin preguntar, sin tener en cuenta que fui yo quien hizo el llamado de emergencia, soy llevado a la Estación de la PNR que se encuentra en Zanja, Municipio Centro Habana. Allí paso a ser acusado por un supuesto delito de Amenazas. Por suerte pude enviar un Twitter desde mi móvil antes de que fuera llevado a los calabozos y comunicarle al mundo la situación que estaba atravesando y que me declaraba en Huelga de Hambre hasta tanto no estuviera libre.
No se me permite formular denuncia alguna, violando así el artículo 116 y 118 de la Ley de Procedimiento Penal. Me llevan a los calabozos, allí solo oscuridad y peste. Ya son las 2:00 a.m. del domingo 3 de agosto. No puedo dormir, sólo pido a Dios, rezo, a veces enmudezco al ver los horrores que se viven dentro de una celda en la Cuba comunista. Se radica la Denuncia 41389 del 2014 por un falso delito de “Amenaza”.
Pasan las horas, nadie me interroga, el agresor está en su casa, comienza la presión de mis hermanos en la oposición, fundamentalmente del CEEDPA y la UNPACU.
Un ejército en las redes sociales exige mi liberación. Mi madre intenta venir hasta la Habana. Comienzo a sentir el apoyo de aquellos que están junto conmigo en la lucha por la libertad. Paso del susto a la firmeza que sólo puede dar Dios y una causa justa.
Paso todo el domingo en los calabozos. Llega el lunes y soy trasladado hasta la 7ma Unidad de la Policía en el Municipio de la Lisa, pues según la Instructora del Caso, la supuesta víctima reside en dicho municipio. (Comienza a caer la patraña).
Al llegar a la 7ma Unidad Policial, veo un trato muy diferente por parte de los oficiales y hasta algunos tratan de ser amables conmigo, una de las policías me dice: “Ah, así que tú eres el famoso Ernesto Vera”. Tratan de sacarme conversación, pero casi nada digo, llevo dos días sin comer ni beber agua, estoy muy débil físicamente.
La supuesta víctima, que en realidad no era más que un instrumento del aparato represivo de la tiranía, acude a la Unidad a las 3:30 p.m. y retira la denuncia sin más. A pesar de ello me dicen que el caso no está cerrado todavía y que debo ir a firmar una obligación contraída en acta, hasta tanto se archive definitivamente la denuncia.
Es evidente: la torpeza y desesperación del régimen llevaron al fracaso de una operación destinada a neutralizarme, llevándome a prisión para doblegarme. Nada de esto resultó por mi firmeza y por la presión ejercida por José Daniel Ferrer y los activistas de la UNPACU en Santiago de Cuba. A pesar de ello estoy convencido de que el régimen continuará con sus intentos de llevarme a prisión por un delito común si es que no atentan contra mi vida.
Viví horas muy duras, hubo momentos en que pensé que ya había llegado el final, que se había consumado la venganza del régimen por haber revelado el trabajo, que bajo coacción realicé para los órganos de la Seguridad del Estado, como el agente “Jorge”. Pero mi fe en Dios y la solidaridad de mis hermanos, permitieron que 72 horas después, estuviera LIBRE. Libre para seguir expresando lo que siento, Libre para enviar un mensaje de esperanza, Libre para decirles a quienes aún arrastran alguna cadena: ¡Rompe con el Miedo!.

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