jueves, 19 de junio de 2014

Amnistía vs Caridad Política



La Constitución de la República de Cuba en su capítulo I, artículo 3 define que la soberanía reside en el pueblo del cual dimana todo el poder del Estado. Ese poder es ejercido directamente o por medio de las asambleas del poder popular y demás órganos del Estado que de ellas se derivan, en la forma y según las normas fijadas por la constitución y las leyes.
Por lo que resulta legalmente posible la aplicación de una Ley de Amnistía para los presos políticos en Cuba, al estar ésta recogida en la constitución, así como por el código penal, por lo que existen fundamentos de derecho para tal propósito, a pesar de que oficialmente se afirme que no existen. Miles de cubanos han sufrido prisión en cumplimiento de condenas asociadas a sus posturas disidentes y opositoras.
En 55 años de gobierno nunca ha sido decretada una Ley de Amnistía, ni se avizora que esto esté al ocurrir, recordando que en el período de 1902 al 1955 fueron realizadas 118 de ellas y de la última se beneficiaron ciudadanos que en la actualidad son altos dirigentes en órganos del gobierno. Leyes y decretos estratégicamente diseñados para la permanencia del régimen en el poder han suprimido derechos y libertades, eliminando cualquier oportunidad al diálogo entronizando un sistema, el estricto y riguroso control que se ejerce sobre la oposición mediante la aplicación de leyes dirigidas a eliminar su accionar la privan del derecho a la libertad, en un constante acoso donde prevalecen las amenazas, persecución y hostigamiento en franca violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a su vez la Constitución de la República en su capítulo X, artículo 75 inciso t) y la Ley de Procedimiento Penal, título IV, artículo 290 inciso 4 se pronuncian por la concesión de amnistía.
Al no existir un Estado de Derecho, ni pluralismo político resulta extremadamente difícil establecer las bases que propicien la aplicación de este orden legal, obstruyendo la justicia sentando un pésimo precedente al ir en contra de todas las normas establecidas en convenios y organismos internacionales, pero que esperar de un régimen en el cual no se puede hablar, pensar, opinar, reunirse y escribir, tronchando mediante la fuerza estos preciados derechos del hombre, lugar donde la tenencia o portación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos lleva implícito ser tildado de opositor, al considerarse esta un documento subversivo ¿De qué derechos humanos hablamos? en un régimen que cuestiona la veracidad de este mundialmente reconocido documento, estableciendo un estado comparativo con lo que este establece y la convulsa situación que se vive en diferentes áreas del planeta, dejando entrever que este ha sido objeto de manipulaciones con fines políticos.
¿Y es que Cuba mediante el sistema socialista no resulta un ejemplo digno de manipulación? Sobrando los argumentos y razones para conceptuarlo como franco y continuo violador de los derechos inalienables de sus ciudadanos, que en su contexto general desconocen estos al no ser divulgados, manteniéndolos de esta forma a su antojo y disposición para continuar su dominio y permanencia en el poder.
Luchar por lograr su libertad constituye de hecho un obligado compromiso y deber para con nuestros hermanos de lucha. ¡NO MÁS PRESOS POLÍTICOS, NI MÁS EXILIADOS EN LA TIERRA DE MARTÍ!

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