viernes, 23 de mayo de 2014

Aprendiendo a morir




Periodista Independiente
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Las circunstancias que dan origen a tan dramático titular en nada tienen que ver con una obra literaria o algún sugerente filme cinematográfico, sino que abarca el dramatismo cotidiano con el cual tiene que lidiar la población cubana, donde la angustia, congoja y adversidad forman parte de su precaria existencia, es por ello que desde su salida hasta su puesta el astro rey ilumina con sus ardientes destellos nuestro archipiélago para que Dios sirva como testigo del cúmulo de angustias y necesidades que enfrenta, dando origen a un sinnúmero de condiciones objetivas que han suscitado la transformación paulatina en el modo de ser y actuar de las personas al perderse valores morales y espirituales que identificaban el accionar de sus ciudadanos, con determinante influencia en su formación desde la niñez, teniendo notable protagonismo el seno familiar, las escuelas, iglesias, asociaciones sociales y de hermandad.
 
Al eliminarse abruptamente todas las tradiciones enraizadas de generaciones a generaciones por la implantación a partir del 1ro de enero de 1959 de un sistema de gobernabilidad previamente elaborado desde la Sierra Maestra que tenía como objetivo fundamental el establecimiento de un orden sobre las bases ideológicas del marxismo leninismo, se pasaron por alto los verdaderos ideales que se centraban en restaurar la constitucionalidad de la República y de los derechos civiles y humanos del pueblo cubano los que fueron desechados para imponer un sistema totalitario, los ideales hoy siguen siendo los mismos como lo fueron contra la dictadura de ayer, como lo son contra la dictadura de hoy, propiciándose con ello la eliminación de las organizaciones que democráticamente estaban formadas para así dar paso a la creación del Partido Comunista como única y absoluta fuerza política, fomentando las bases para un vitalicio mandato que ha sumido por décadas en la calamidad a millones de ciudadanos que han visto tronchados sus sueños y anhelos, trayendo como consecuencia inmediata en el orden político la aparición de los rasgos que caracterizan a las dictaduras totalitarias pudiendo citar entre ellos la creación de un partido de masas único, el control de los medios de comunicación, la centralización de la economía como también una elaborada ideología, la que establecida y creadas las condiciones, manipuló a la población haciéndole creer que el sistema socialista era la opción ideal suprimiendo con ello el orden democrático verdadero y conduciéndolos para que por omisión aprobaran sus intereses hegemónicos argumentando que toda aplicación de leyes, decretos y disposiciones tenían el sello de su surgimiento a petición de las masas.

Es así como durante el año 1975 se crea el anteproyecto de la Constitución de la República de Cuba, la cual fue proclamada el 24 de febrero de 1976, el 12 de julio de 1992 es aprobada la Ley de Reforma Constitucional orientada por el Partido Comunista de Cuba, la que fue aprobada el 26 de junio de 2002 dejando claramente consignado el carácter irrevocable del socialismo y del sistema político y social revolucionario, suprimiendo con esta aprobación el Estado de derecho, la división de poderes y el pluralismo social y político, para de esta manera tener sus manos libres en función de reprimir a sus contrarios en franca violación de los derechos inalienables de las personas, manteniendo a la vez un estricto y riguroso control sobre la población, con la creación de organizaciones estratégicamente diseñadas a las cuales hay que integrarse de oficio, las que al engranarse controlan en su conjunto todos sus movimientos.

Más de medio siglo transcurrido en que la promesa de realizar elecciones libres, democráticas e imparciales lanzadas desde las montañas orientales el día 12 de julio de 1957 continua siendo eso, lugar donde se perpetua la vigencia actual y futura de nuestro héroe nacional en la cúspide de nuestra más alta cima, el Pico Turquino, quien desde su pedestal con su mirada universal  de ayer, hoy y siempre sentenció con su pensamiento y acción sin límites su amor y patriotismo por los cubanos, por sus derechos y libertades ciudadanas, dejando para posteridad este presente pensamiento “Yo quiero que la Ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”



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