lunes, 12 de mayo de 2014

Abrumado por el modelo socialista cubano.




Antonio Esteban Gonzáles Ramos,
Periodista Independiente
Teléfono: 53087889 (móvil) – 637286 (fijo)

Las problemáticas que abruman a la sociedad civil en Cuba constituyen una grave preocupación que desazona el ánimo de sus integrantes al ver estos que no se producen mejoras en su modo de vida y por el contrario aumentan las dificultades en su quehacer diario al conformarse un cuadro deprimente en el contexto de los diferentes aspectos armónicos que caracterizan la vida diaria, al no facilitarse las condiciones temporales para un normal desenvolvimiento influyendo negativamente en el modo de ser y actuar, provocando de manera gradual una deformación en el orden social enraizándose las insatisfacciones al aplicarse medidas sin haber creado las condiciones para ello, trayendo como consecuencia inmediata el surgimiento de conductas antisociales que se han ramificado en la población, no proviniendo como un lastre del pasado sino engendradas por el modelo socialista cubano para el cual el delito es una piedra en el zapato por el incremento de las ilegalidades, la corrupción y las acciones socialmente peligrosas.
Al constatar esta cruda realidad donde este fenómeno en vez de reducirse se ha ido incrementando con impacto negativo para la sociedad, teniendo entre sus causales las necesidades económicas del país que se traducen en carencias, salarios que no alcanzan a nivel familiar, precios elevados de los productos y la pérdida de valores incidiendo de manera directa en la poca responsabilidad institucional que muestran las personas que por razón de su cargo u oficio tienen que velar por la preservación de los bienes asignados a la población, quienes abren por su accionar las puertas para la comisión de hechos delictivos quedando probado que en un incontable número de ocasiones han creado por acción las facilidades para la perpetuación de eventos socialmente reprochables con el ánimo de lucro, donde jefes y directores de empresas y otras entidades estatales se han visto involucrados.
Todo esto crea un clima de inseguridad, desmotivación, insatisfacciones en la sociedad marcando dudas y recelos sobre su futuro al no palpar ningún síntoma de recuperación y por el contrario sufren en carne propia el recrudecimiento de sus incontables necesidades, esta diaria pesadilla que comienza con la adquisición de un precario régimen alimentario en un voraz mercado que de golpe y porrazo limpia sus bolsillos incidiendo negativamente en sus inestables economías al quedar expuestos sin apenas recursos adquisitivos para enfrentar otros órdenes sociales, como abordar el transporte donde las tarifas de precio no tienen un orden al oscilar de acuerdo a una injusta oferta y demanda pudiendo apreciarse la inoperancia de los inspectores o supervisores integrales que se colocan en gran parte del lado del dinero sin importar la situación apremiante y de escasez en este importante aspecto, pero qué pedir en una sociedad donde sus integrantes luchan por la supervivencia viendo cómo cada componente no importando su rango está en lo mismo, viendo como “escapa” y mejora, como si no existiera un orden legal.
Aparejado a esta coyuntura surge la imperiosa necesidad de calzar y vestir lo que resulta un verdadero dolor de cabeza por el alto precio de estas prendas, las que no están al alcance de la mayoría de la población, estas lamentables realidades provocan el descontento al demostrar la existencia de fisuras en las estructuras de los órganos de dirección implantados por el sistema imperante dígase provincias, municipios, distritos y consejos populares, quienes no resuelven los problemas ni brindan una respuesta convincente a una población aquejada de estos que perduran y no se resuelven.

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