sábado, 19 de abril de 2014

4 dias en los calabozos de la tirania: entre el encierro y la libertad





Eran las 7:00 p.m. aproximadamente, y soy secuestrado en plena vía pública por oficiales de la Policía Política en complicidad con los fieles de la PNR.El motivo: horas antes un grupo de opositores, entregaron en la Embajada de Venezuela en la Habana una Declaración que condenaba la represión que lleva a cabo el régimen de Nicolás Maduro contra los estudiantes y la oposición.
El documento que entregamos estaba avalado por la firma de prominentes líderes y activistas de la oposición cubana, provenientes de diversas organizaciones, tiene el mérito de ser la primera respuesta mancomunada de los defensores de los Derechos Humanos en Cuba. Hasta ahora sólo se escuchaban voces aisladas, alguien que expresaba su sentir a través del Twitter, otro que transmitía su solidaridad en encuentros casuales ante las cámaras de la Televisión.
Sólo que ahora, por primera vez, opositores de diversas tendencias políticas manifestaban su rechazo a la represión y enviaban sus condolencias a los familiares de las víctimas. Y es que sólo a través de la unidad logramos darle inmortalidad a nuestro mensaje.
Eran las dos de la tarde, cuando integrantes del Movimiento Cubano Jóvenes por la Democracia y yo, estábamos a las puertas de la sede diplomática, hicimos entrega oficial del documento y nos alcanzó tiempo para de manera verbal expresar nuestra indignación ante tantas violaciones que a diario se cometen en Venezuela.
Cuatro horas después fuimos arrestados. En mi caso fui conducido a la Estación de la PNR en Calle 7ma de Playa, primero, y luego llevado a los calabozos del Vivac. Desde el principio me declaré en huelga de hambre y esto pudo saberse porque en un descuido de mis captores, pude enviarles un SMS a algunos hermanos de la oposición y a través del Twitter. Otra hubiera sido la historia  de no haber contado con medios para hacerlo.
Durante los 4 días que duró mi encarcelamiento no recibí ningún tipo de atención médica y en cambio sí mucha represión, amenazas, chantajes, llegando incluso a amenazarme sutilmente con la integridad física de mi madre María Margarita Rodríguez Vaillant así como de que ésta perdería su empleo de yo continuar con mi activismo político. Pero ninguna de estas amenazas me hicieron débil ante el enemigo, ninguna me hizo dudar de mi propia fuerza interior. Ellos no comprenden que la Patria es más grande que nosotros, más grande que anhelos, que deseos personales.
Ellos ignoran la fuerza demoledora que se esconde tras una de mis miradas. Los que me encerraron en una sucia celda llena de alimañas, no se han percatado aún que el pueblo cubano está despertando, que cada día que pasa pierde el miedo y busca su propio camino, y lo encuentra, y ese camino es la libertad. Hablo de la libertad que tiene cada ser humano para escoger, para valorar, para elegir entre varias opciones.
Ellos creen que el fin de la opresión está lejos, ellos consideran a Santiago de Cuba otro país que sólo debe utilizarse en la conmemoración de fechas históricas, para el régimen de Raúl Castro son ciudadanos de segunda categoría, y por ende, ilegales en su propia tierra. Es ilegal todo aquel que huye de la pobreza, toda persona que lucha por los derechos de su pueblo.
No voy a describir cada metro de los calabozos donde estuve, no voy siquiera a perder mi tiempo en enumerar cada una de las amenazas y ofensas, no hablaré de las personas que compartieron ese pedazo oscuro porque ellos son víctimas también de un sistema que le ha fallado a todos. Sólo intentaré no herir demasiado con mis palabras, no mellar el buen ánimo de algunos este fin de semana. Quiero más bien que sepan del milagro que Dios ha obrado en mi alma. Quiero que el mundo sepa que en Cuba sí existe una oposición, con sus diferencias y debilidades pero hermanada gracias a las mismas ansias de libertad. Quiero que conozcan de una verdad: el encierro no puede matar la esperanza, la oscuridad siempre cederá ante la fuerza de nuestros sentimientos más puros.
Termino ya, precisamente con los sentimientos más puros que llevaron a héroes de hoy como Heriberto Pons y mis hermanos del Partido Cuba Independiente y Democrática (CID) en la región occidental, quienes se han quedado sin un solo centavo en sus teléfonos celulares pues se pasaron todos estos días llamando a todos lados para reportar lo que me estaba ocurriendo no solo  a mí sino al resto de los detenidos. Quiero reposar en este final, sobre la buena fe de Radio Martí Noticias, de Martha Beatriz Roque, Raúl Borges,EunicesMadaula y Maybell Padilla quienes en todo momento mantuvieron contacto con mi familia interesándose por lo sucedido. Sentimientos puros me hacen descansar como un niño después de todo lo pasado: la solidaridad, fuerza y persistencia de Robertico de Jesús y Aurora Sancho de la Agencia “Hablemos Press” siempre en vigilia, tal y como hacen los auténticos periodistas de cualquier tiempo.
Me queda poco tiempo, pero me basta una oración para reiterarle a toda Venezuela mis mayores deseos de que alcancen la paz y prosperidad que algún día tuvieron. Sé que ese día llegará.
“Dios siempre pone sus ojos en nuestra tristeza”.


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