martes, 4 de diciembre de 2012

Mi tio el exiliado



Este fin de semana el TEATRO vino a ser una apuesta que nos devolvió el clásico: una cal y otra de arena.
El sábado en la Sala “El Sótano”, vi a un oficial de la Seguridad del Estado comprar 20 papeletas, el objetivo estaba más que claro: impedir que la mayor cantidad de personas posibles accediese a una obra bastante atrevida “Mi tío el exiliado”, escrita por el joven autor Yerandy Fleites. Muy buenas actuaciones que hacen mérito a un tema muy actual.
El exilio forzoso de muchos que en otros tiempos eran la escoria y ahora son simplemente “los comunitarios”, la doble moral y la pérdida de valores son condimentos que atrapan a un público que busca guiones más alejados del discurso oficial.
El domingo, una propuesta muy diferente nos dejó con un sabor amargo: “Breve temporada de invierno”, dirigida por Nelson Dott. Aquí la historia gira en torno a una actriz muy famosa y su ayudante, a medida que la obra avanza se vislumbra un amor escondido tras bambalinas.
El papel de la actriz es encarnado por la hermana del director Deysi Dott, pésima en este papel como en otros, muy superficial, fría.
En la Sala se encontraba Rosita Fornés a quien estuvo dedicada la puesta por sus 90 años de vida.










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