lunes, 15 de octubre de 2012

¿Quién asedia a quién?


La Habana, 14 de octubre del 2012.

Momento en que es detenido Antonio Loriste de la Cruz, conducido hasta la Unidad de Dragones


En cualquier otro país de nuestro continente, la Policía cuida de los bienes públicos y privados, y su misión, salvo raras excepciones, está alejada de la política.
El Policía allá afuera tiene una misión importante que cumplir. En cambio aquí la Policía vela por los intereses de los que saquean a la nación, está del lado de aquellos que mienten y dilapidan lo que es Patrimonio Nacional.
En los lugares más céntricos de Ciudad Habana es donde más violaciones de la ley se cometen, es allí donde el ciudadano común, donde el cubano de a pie, está más indefenso ante las arbitrariedades e ignorancia de uniformados que tienen como arma justamente la que toman de sus víctimas: el desconocimiento y el miedo.
Por ello, los abogados y demás representantes de la sociedad civil no deben circunscribir su trabajo al área donde residen sino que deben extenderlo a zonas como la Habana Vieja donde cada día son esposados y humillados decenas de personas por meras sospechas, sustentadas muchas  veces en el color de la piel o la forma de hablar.
Este domingo, presencié en el Parque Central como se violaron los derechos de Antonio Loriste de la Cruz, cuyo carné de Identidad es el No. 73110129509. El color de su piel es negra y su único delito fue transitar por el Parque Central siendo aproximadamente las 11: 53 a.m. Pude obtener de él mismo estos datos antes de ser introducido esposado a la perseguidora #744.
Pude obtener esos datos y hacer algo por él entregarle un documento que contiene los derechos que le asisten desde el momento de su detención, según la Ley de Procedimiento Penal.
Aunque los oficiales que le detuvieron me aseguraron que se trataba de un jinetero, de alguien que “asedia al turismo”, yo que trabajo justo en esa área velando por los derechos de gente como Antonio, no le vi asediando a nadie, sino que fue víctima del color sospechoso de una piel que en Cuba es símbolo de robo, un estigma, una cruz que se carga hasta la muerte.
Antonio Loriste se encontraba sentado en un banco del Parque Central huyendo del agobiante calor, estaba en la sombra y allí fue asediado por dos uniformados, quienes le pidieron sus documentos, algo muy común en Cuba, y que viola la privacidad.
Antonio Loriste fue conducido hasta la Unidad ubicada en la calle de Dragones y llevado a una Oficina que ellos llaman de “reconocimiento”. Su destino es incierto, pero en medio de su aflicción tendrá un arma poderosa con la cual defenderse: estos artículos de la Ley de Procedimiento Penal:
ARTÍCULO 161.-Ningún acusado tiene obligación de declarar en su contra. El Instructor, cumplida la formalidad a que se refiere el Artículo anterior, estará en el deber de hacerle saber de qué se le acusa, por quién y los cargos que se le dirigen, e instruirlo del derecho que le asiste para prestar declaración, si quisiera hacerlo, lo cual podrá realizar en cualquier momento y cuantas veces lo solicite.

ARTÍCULO 162.-
Las declaraciones que hagan los acusados y las respuestas que den serán orales. En la fase preparatoria del juicio estas declaraciones se recogerán por escrito, procurándose consignar las propias palabras de que se haya valido. No obstante, en esta fase, podrán redactar por sí mismos las respuestas y consultar, a dicho objeto, apuntes y notas.

ARTICULO 163.-
Se permitirá al acusado manifestar cuanto tenga por conveniente en interés de su defensa y para la explicación de los hechos, y en vista de su dicho se ordenará la práctica de las diligencias conducentes a la comprobación de esas manifestaciones.

ARTICULO 165.-
Cuando la declaración se consigne por escrito, se instruirá al acusado del derecho que le asiste de leerla por sí mismo. Si no usare de ese derecho, le será leída por el actuante. Seguidamente, será firmada por todos los que intervengan en el acto.

ARTÍCULO 166.-
No se ejercerá violencia ni coacción de ninguna clase sobre las personas para forzarlas a declarar. Toda declaración obtenida con infracción de este precepto será nula, sin perjuicio de la responsabilidad penal que corresponda.
ARTÍCULO 241.-Nadie puede ser detenido sino en los casos y con las formalidades que las leyes prescriben.
ARTICULO 243.-La autoridad o agente de la policía tiene la obligación de detener:
1. A cualquiera que se halle en alguno de los casos del Artículo anterior; se haya fugado encontrándose detenido o en prisión provisional; o exista contra él orden de detención;
2. al acusado por delito contra la seguridad del Estado;
3. al acusado por un delito cuya sanción imponible sea superior a seis años de privación de libertad;
4. al acusado por cualquier delito siempre que alguna de las circunstancias siguientes:
a) Que los hechos hayan producido alarma o sean de los que se cometen con frecuencia en el territorio del municipio;
b) que existan elementos bastantes para estimar fundadamente que el acusado tratar de evadir la acción de la justicia.

ARTICULO 244.-(Modificado) Al efectuarse la detención de alguna persona se extenderá de inmediato un acta en que se consignará la hora, fecha y motivo de la de-tención así como cualquier otro particular que resulte de interés. El acta será firmada por el actuante y el detenido.
A instancia del detenido o de sus familia-res, la Policía o la autoridad que lo tenga a su disposición informará la detención y el lugar en que se halle el detenido, así como facilitará la comunicación entre ellos en los plazos y en la forma establecida en las correspondientes disposiciones.

ARTICULO 245.- (Modificado) La Policía no podrá mantener una persona detenida por más de veinticuatro horas. Dentro de ese término estará obligada a adoptar alguna de las decisiones siguientes:
1. Poner en libertad al detenido;
2. imponerle alguna de las medidas cautela-res previstas en la Ley, excepto la de prisión provisional, que sólo podrá aplicarse por el Fiscal que corresponda
3. dar cuenta al Instructor con el detenido y las actuaciones.
La aplicación de la medida cautelar impuesta al acusado le será notificada de inmediato por la Policía mediante la propia resolución que la dispuso, teniéndose por efectuada dicha notificación con la consignación en la resolución de la fecha y las firmas del actuante y el acusado.

ARTICULO 246.-
(Modificado) El Instructor, una vez recibidas las actuaciones que le remite la Policía, o conocido directamente el hecho, adoptará en un término que no exceda de setenta y dos horas, alguna de las decisiones siguientes:
1. Dejar sin efecto la detención;
2. imponer alguna de las medidas cautelares no detentivas, o revocar o modificar la que haya dispuesto la Policía;
3. proponer al Fiscal la imposición de la medida cautelar de prisión provisional.

ARTICULO 247
.-(Modificado) El Fiscal, recibida la propuesta del Instructor respecto a la imposición de la medida cautelar de prisión provisional, adoptará, dentro del término de setenta y dos horas, la decisión que corresponda, mediante auto fundado, estando facultado para aplicar cualquiera de las medidas cautelares previstas en la Ley o disponer la libertad del acusado.
Para adoptar su decisión, el Fiscal podrá entrevistar al acusado y practicar cualquier                                                       otra diligencia                       necesaria.       
El Fiscal comunicará su decisión, de inmediato, al Instructor a los efectos de su notificación al acusado. La prisión provisional se cumple en establecimiento distinto al destinado a la extinción de sanciones privativas de libertad.
En la resolución decretando la prisión provisional del acusado, podrá excepcionalmente disponerse, por razones de seguridad estatal, que aquel reserve la proposición de pruebas para el trámite a que se refiere el Artículo 281. En estos casos el acusado y su Abogado no tendrán acceso a las actuaciones correspondientes a la fase preparatoria del juicio oral mientras éstas se estén practicando.






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