martes, 9 de octubre de 2012

¿Qué hay con las elecciones?



Por estos días varios procesos electorales mantienen en vilo a la comunidad internacional: el norteamericano y el venezolano.
Para Cuba, tenía un mayor peso las elecciones en Venezuela, toda vez que el régimen castrista depende por completo de un Hugo Chávez cada día más enfermo y vacilante. Aún debemos esperar a noviembre para saber que ocurre entre Romney y Obama, pero sin dudas el primer debate que se efectuó entre los candidatos me dejó un amargo sabor y dejó bien claro cuán lejos estamos de una democracia.
En Cuba la democracia socialista no contempla el debate, ni la crítica a las decisiones gubernamentales se adueña de los medios. Por eso, no es de extrañar que suscite tan poco interés las elecciones a delegados del Poder Popular.
Y es que el Delegado solo representa las directrices del régimen que mal gobierna desde 1959.
Todavía esperamos unas elecciones libres, el Fidel Castro de la década de 1950 prometió acabar con prácticas totalitarias, pero la verdad es que acentuó el control sobre las voces que discrepan.
La Ley Electoral Cubana, la No. 72 de 29 de octubre de 1992 dispone en su artículo 172 todo lo relacionado con lo Ilícito Electoral, a través de preceptos defectuosos y ambiguos. Las sanciones que se imponen son en extremo benignas, lo que demuestra a las claras el fuerte comprometimiento del régimen con el fraude y el irrespeto a la decisión popular.
En otros países las penas suelen ser más severas, en Cuba se premia al fraude y pareciese que estamos ante faltas administrativas.
El primer antecedente que tenemos es la Ley Electoral de 1908, elaborada por una Comisión Consultiva nombrada durante la Primera Intervención norteamericana en la Isla. Esta Ley Electoral era muy técnica, destinada a contribuir a la transparencia de los procesos electorales que se efectuasen en Cuba a partir de ese momento.
Si bien es cierto que la historia recoge episodios vergonzosos donde el fraude empañó varias elecciones, existía una norma creíble a la cual podían acudir todos aquellos que sintieran sus derechos vulnerados, y el unipartidismo era ajeno a nuestras costumbres. Existía un Estado de Derecho.
Aquí les muestro el artículo 172, donde se recogen los delitos electorales:

DE LO ILICITO ELECTORAL


ARTICULO 172.  – Las infracciones de las disposiciones contenidas en esta Ley y las conductas que se prevén en este Artículo, serán tramitadas acorde con el procedimiento establecido para los delitos de la competencia de los Tribunales Municipales Populares y serán sancionados con  multas de diez a ciento ochenta cuotas, si el hecho no constituye un delito de mayor entidad.

Se consideran delitos, además de las infracciones de las disposiciones contenidas en esta Ley, las conductas siguientes:

 

a)      el que infrinja las disposiciones emanadas de la Comisión Electoral Nacional que rigen los procesos electorales y que garantizan la observancia de los principios  establecidos en el Artículo 171 de la presente Ley;

b)      el que vote sin tener derecho a hacerlo;

c)      el que vote más de una vez en una misma elección;

ch el que falsifique, dañe, destruya, suprima, sustraiga, o disponga ilegalmente de todo o parte  de cualquier lista de electores, síntesis biográfica y fotografías de los candidatos, boletas, documentos sobre el escrutinio, certificados de elección, o cualquier otra documentación electoral;

d)      el que ilegalmente retire cualquier boleta oficial del Colegio Electoral;

e)      el que sin estar autorizado para ello, quite del lugar en que se encuentre, destruya o altere en cualquier forma, en todo  o  en parte , cualquier impreso, relación, registro o lista de electores, relación de escrutinio o cualquier otro documento que se hubiere fijado en determinado lugar de acuerdo con esta Ley;

f)        el que  induzca,  auxilie u obligue a otra persona a cometer cualquiera de los actos previstos en los incisos anteriores;
g)      el Presidente de un Colegio  Electoral que no entregue a la Comisión Electoral de Circunscripción, de Distrito o Municipal en su caso, los documentos con los resultados de la votación previstos en esta Ley;
h)      el que investido por esta Ley de funciones oficiales:

-          inscriba o apruebe la inscripción de cualquier persona como elector, sabiendo que no tiene derecho a serlo;
-          no inscriba o no apruebe la inscripción en el registro de cualquier persona como elector, sabiendo que tiene derecho a ello;
-          permita votar a cualquier persona sabiendo que el voto de ésta no debe emitirse;
-          se niegue a admitir el voto de cualquier persona que tenga derecho a ello;
-          altere los resultados de la votación.


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