lunes, 22 de octubre de 2012

Fiesta por la Cultura Nacional










Este 20 de octubre, el día de la Cultura Nacional, las autoridades se empeñaron en celebrarlo por todo lo alto. Esta vez improvisaron un acto cultural en el Parque Ubicado en Calle 23 y J, en el Vedado: un grupo de niños cantando, mal cantando, un par de policías “custodiando” y cerca una venta de libros viejos  sin ningún atractivo. Mientras la gente apática que transitaba por aquel lugar se preguntaba la razón de aquel escándalo en una parada que sólo tiene un árbol donde las personas pueden escapar del sol.
Es una parada donde diariamente más de 25 000 personas toman diversas rutas para llegar a casa o al trabajo constituye un castigo que el único espacio para sentarse sea ocupado por gente que venden libros antiguos. Como pueden ver ustedes en las fotos muy pocos de los que pasaban por aquel lugar optaron por sentarse a ver aquel “concierto”.
El régimen organizó esta “fiesta”, pero por otro lado sigue silenciando de alguna forma las grandes voces de la Literatura cubana como Dulce María Loynaz y Virgilio Piñera.
Mientras un grupo de niños adoctrinados hasta la médula interpretaban temas políticos muy ajenos a lo infantil que sus rostros reflejan, en el Ministerio de Cultura se controla lo que la gente tiene que ver. No hace mucho que una obra de teatro: “La Hijastra” fue censurada.
La Hijastra fue una puesta en escena dirigida por Cremata, un destacado cineasta cubano, comprometido con el régimen, el cual intentó mostrarnos una realidad llena de vulgaridades y estereotipos. Me quedé con deseos de ver aquello, sólo dos semanas bastaron para desatar la ira oficial. La censura llegó y me impidió ver una obra reseñada por El Nuevo Herald.
Ahora en los teatros del Vedado usted sólo puede ver obras mediocres muy ligadas a la danza, con titiriteros que aborrecen el arte y pensando sólo en cómo conseguir una visa a partir de enero del 2013. “Mi socio Manolo”, es una de las propuestas en la Casona de Adolfo Llauradó, protagonizada esta vez por uno de los peores actores cubanos: René de la Cruz (hijo).
En la música existen ahora   dos o tres cantantes femeninas con cierta calidad pero no acaban de despuntar en el gusto popular, quizás porque no reciben la suficiente promoción. Ellas no pertenecen al reguetón, los temas que interpretan con maestría no clasifican en el diccionario de la vulgaridad. Ellas son Ivette Cepeda y Laritza Bacallao.
Como se ve el país no tiene mucho que celebrar en cuanto a la Cultura actual, esa que sufrimos todos cuando encendemos el televisor o asistimos a una Sala de teatro a ver lo mismo de siempre: críticas que no aportan a su vez soluciones, retratos de mendigos y quejas plañideras. 


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