viernes, 15 de junio de 2012

El dialogo es con el pueblo


El diálogo es con el pueblo
Lic. Ernesto Antonio Vera Rodríguez*
Santiago de Cuba, 11 de junio del 2012. (Tomado de www.cubanet.org)
Mucha cobertura recibió el encuentro sostenido entre las Damas de Blanco y el cardenal Jaime Ortega el pasado 7 de junio en la sede del Arzobispado en Ciudad Habana. Según la portavoz del grupo político Bertha Soler el diálogo fue muy abierto y salieron contentas.
Se desprende que nuevamente las exigencias por la liberación de los presos políticos y el cese de la represión fueron los puntos culminantes del diálogo.
La muy criticada mediación de la Iglesia Católica con el régimen dejó sus frutos: excarcelaciones y un respiro a las marchas de las Damas de Blanco en la Habana. Pero esta vez las condiciones son muy distintas: un régimen fortalecido a raíz de las nuevas medidas económicas, una situación internacional que aleja la posibilidad de una intervención y un resultado de la mediación favorable a sus intereses que despejó el camino de opositores. Los que están en España se quejan del trato y las condiciones, y mientras todo eso sucede qué estamos haciendo las organizaciones en Cuba.
Ni la prensa extranjera ni la Iglesia Católica serán capaces de llevar un mensaje de libertad al pueblo cubano, y si lo hacen ese mensaje no calaría precisamente porque se aleja de las misiones de una y otra. El vaticano por ejemplo ha insistido siempre en que su misión se asienta en anunciar el Evangelio, y por otro lado la prensa solo refleja realidades que ocurren en un determinado lugar. Sólo que sus “anuncios” van hacia fuera, el cubano de a pie pocas veces lo escucha.
Entonces de quién es la misión de llevar el mensaje de la libertad: solo la oposición cubana tiene en sus manos el fin de la dictadura mediante el convencimiento, hombre a hombre, ese contacto no puede ser suplido con otros métodos ya probados y en su mayoría inefectivos.
Se quiera o no reconocer el caso de Cuba no es el mismo de Libia o Siria, aquí no hay miles de personas muriendo cada semana como consecuencia de una lucha armada. Por ende no habrá un interés mayor de la Comunidad Internacional por nosotros y los intentos diplomáticos no pasarán de un mantenimiento o reforzamiento de las mismas sanciones o regaños económicos que alargarán el discurso de víctima que hace el régimen comunista en cada foro.
Sin desdeñar otros métodos tradicionales de lucha, la oposición hoy debe poner su mayor interés en el rescate del verbo, en aprovechar cada espacio público para dejar allí sus ideas y ganar los adeptos a nuestra causa que nos conduzcan a la libertad definitiva. Eso es lo que hace un político hablar con la gente mostrarle cuánto tiene por hacer y convencerle de que es capaz de implementar sus proyectos.
Tres horas de diálogo con cualquier autoridad arroja promesas, intercambios redundantes de ideas, una hora hablando directamente con el pueblo nos puede conducir al cambio, puede iniciar esa pequeña llama que Laura Pollánpensaba encender a través de su movimiento.
La pequeña llama que nos conduce al cambio no se logra fácilmente si nos aferramos con las autoridades equivocadas. Recordemos que el régimen no nos considera como interlocutores sino como mercenarios. Es cierto que la causa de Dios es la causa del hombre, pero no se le puede pedir a un párroco que abra las puertas de un cuartel aunque éste se encuentre ya a media luz.
*Twitter: @ErnestoVeraRod
Email: loynaciano@yahoo.es

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